Sentirse como un reloj sin hora,
como una foto en blanco y negro.
Ver como los días avanzan poco a poco
si no estás a mi lado.
Cada vez que avanzan las manecillas del reloj,
me va pesando más tú ausencia.
Que sí, que te has convertido en mi mitad,
en mi día y noche a la vez,
en la sal que se me pega al cuerpo
cuando salgo del mar Cantábrico,
en la arena que se mete entre mis dedos,
en mis gafas cuando me da el sol
de frente en la cara,
en mi pañuelo cuando llueve en mis ojos,
Tu voz se convierte en mis escudo cada día, me ayuda a reír, a llorar, a pensar, a enamorarme...

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