jueves, 27 de marzo de 2014



Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar.

Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido.

lunes, 24 de marzo de 2014



"Ahora el camino es nuevo. 
Una carretera llana y la gente tampoco es igual que antes y yo todavía menos. 
Un espacio vacío que ningún otro sitio llenará nunca. 
Pero es mi espacio vacío y está bien así.
 La ventana, los árboles, el estómago revuelto. 
Aquel asqueroso camino".


Siempre me sirvió de ayuda escribir sobre lo que me ocurría. Escribía, porque al menos algo me ocurría. Tú eras mi ocurrencia. No importa si venías a tiempo o a destiempo, pero venías. Y ahora, ya no me vienes. Y hoy quiero que me ocurras porque te estoy echando de menos.

martes, 18 de marzo de 2014

Sana, sana, culito de rana


Hoy me he dado cuenta, de que en realidad, la que consideraba la mayor de mis rivales, es en realidad una persona que ha pasado por un situación similar a la mía. Más bien yo estoy pasando por una situación similar a la de ella.

Factor común: un hombre (si es que se le puede llamar eso)
La debilidad de toda mujer transformada en los primeros síntomas de amor en cartas, rosa y bombones.

Recuerdo tenerla como una enferma de amor, sabiendo que su cura la tenía yo.
La veía luchar cada día por ella, no importaba nada, ni nadie, sólo él. Su cura.
Y yo, sin darme cuenta, de que en realidad estaba siendo también mi enfermedad.

Recuerdo como cada noche le sonreía y le miraba de una forma diferente. 
Unas veces emanaba resentimiento, otras amor, celos, fuego, desdén, incluso vi reflejarse en ella la pena, pero la mayoría de las veces era pura necesidad.
Y cómo no, si todo drogadicto mira su meta-anfetamina de igual manera.
La cura. La cura.

Recuerdo las veces que lloré por ella, por todo el daño que me suponía que quisiera recuperar su cura.
Y cuántas veces la haría llorar yo a ella por tenerla.
Cuántas, cuántas, cuántas veces ambas.
La misma enfermedad. La misma cura. La misma persona con diferentes personas.
Que al fin y al cabo somos eso. Personas.

Ahora la recuerdo más que nunca, y esta vez sin recelo, me comparo, y yo no se si ella pasaría por los mismo que yo, o yo por lo mismo que ella, pero al final aquí estamos las dos. Tan distintas, pero tan iguales nos hizo la cura. Y en realidad, la cura, sólo acentúa la enfermedad.
Que como me decía mi padre cuando me hacía una herida: "sana, sana, culito de rana, lo que no sanará hoy, SANARÁ MAÑANA". Y es cierto, que si pica es que está curando, y por suerte. ahora más que picar, rasca. 

Y os diré algo, la cura ha producido la enfermedad, y en realidad la cura, no es ni eso.

Enferma, nunca querré tener un trato contigo, pero créeme cuando te digo que estamos mejor sin la cura, pero con cura.