[Sonríe, porque aunque la vida sea muy puta, recuerda que tú eres más guapa.
Que a pesar de haber pasado una temporada hecha mierda, al final viene una mosca a hacerte compañía.
Y lo mejor de todo, que esa mosca no te ve como una mierda, sino como un plato de fresas con nata.
Y al final resulta que tú eres la fresa, y él pone la nata.]
Ya sabes, que cuanto más me gusta una persona, más me cuesta hablar con claridad. Pero verás, la ocasión lo merece.
Fue hace un año.
Apenas siento lo perdida que estaba en ese momento, pero si tengo un leve recuerdo de lo vacía que estaba por dentro. No sabía quien era. Tan siquiera sabía lo que quería ser. Y aún así, te fijaste en mi, en una bolsa de gominolas pero sin gominolas. Y eso dice mucho de ti.
Si te soy sincera, no eres uno de esos chicos que me llaman especialmente la atención. Pero sí eres de esos que con tres frases te vuelven loca. Y así estoy, loca, pero loca por ti.
Fuimos conociéndonos muy poco a poco, yo creo que porque había algo en ti que sabía como estaba.
A medida que iba llenando mi vacío, o mi bolsa con gominolas, más tiempo pasábamos juntos, y más tiempo quería pasar. -¡Dios, cómo me río contigo!-
Mi chico 'x' sólo quería decirte, que me conociste siendo nada, -a veces me cuesta pensar que era persona-, y ahora que soy todo y que tengo la bolsa de gominolas a reventar, quiero que vengas conmigo y comernos unas pocas. Porque fuiste tú, quien iba llenando la bolsa.