martes, 2 de septiembre de 2014

Lo reconozco. 
Le tengo miedo hasta a mi sombra en cuestiones del amor. Como todo, tiene su parte buena y su parte mala. En cuanto a su parte buena, y en mi defensa, diré que me ayuda a ser más responsable, cauta y comedida a la hora de entregarme a alguien; incluso dar abrazos y besos en forma de mimos me cuesta. Esto quiere decir que no me voy o que no estoy cambiando de: es el amor de mi vida- cada 2x3, y que cuando al fin lo veo claro me dejo llevar como nadie.

Pero haciendo autocrítica diré que es una putada estar continuamente huyendo del amor, o más bien de los compromisos. Esta bien, es verdad eso de que sólo se está muy bien, no le tienes que dar explicaciones a nadie, no te preocupas por nadie más, menos responsabilidad...etc etc. 

Esto es difícil. Hay veces que realmente te quieres entregar a una persona y no lo consigues. Cuando estás frente a esa persona -esa una entre un millón que hace de tu cuerpo una montaña rusa- no sabes que decirla y terminas por decir cientos de estupideces, palabras sin sentido haciendo frases inteligibles. Te pone, y nervioso también, y no sabes como parar y te vas dando cuenta de las bobadas que estás diciendo,¡y joder no aparece nadie que te calle la boca! que coño... ¿por qué no te besa y callas la boca?

Me encantaría, y no exagero, decirte que me has librado de los fantasmas de mi pasado, que sonrió nada más mirarte la cara, que me embobo perdida cuando me vacilas y esperas mi contestación, son tus gestos, el tamaño de tus manos o de tus pies lo que me tiene la cabeza loca.



Como tú bien me has dicho, soy parada, asique ponte tú el motor que yo me subo sin pensarlo.

lunes, 23 de junio de 2014


Lucha. Que si ganaste una guerra no será tan difícil ganar esta batalla.

Mi valiente no te rindas, ni des nada por perdido.



jueves, 12 de junio de 2014

Fresas con Nata



[Sonríe, porque aunque la vida sea muy puta, recuerda que tú eres más guapa.
Que a pesar de haber pasado una temporada hecha mierda, al final viene una mosca a hacerte compañía.
Y lo mejor de todo, que esa mosca no te ve como una mierda, sino como un plato de fresas con nata.
Y al final resulta que tú eres la fresa, y él pone la nata.]





Ya sabes, que cuanto más me gusta una persona, más me cuesta hablar con claridad. Pero verás, la ocasión lo merece.
Fue hace un año.

Apenas siento lo perdida que estaba en ese momento, pero si tengo un leve recuerdo de lo vacía que estaba por dentro. No sabía quien era. Tan siquiera sabía lo que quería ser. Y aún así, te fijaste en mi, en una bolsa de gominolas pero sin gominolas. Y eso dice mucho de ti.

Si te soy sincera, no eres uno de esos chicos que me llaman especialmente la atención. Pero sí eres de esos que con tres frases te vuelven loca. Y así estoy, loca, pero loca por ti.

Fuimos conociéndonos muy poco a poco, yo creo que porque había algo en ti que sabía como estaba. 
A medida que iba llenando mi vacío, o mi bolsa con gominolas, más tiempo pasábamos juntos, y más tiempo quería pasar. -¡Dios, cómo me río contigo!-

Mi chico 'x' sólo quería decirte, que me conociste siendo nada, -a veces me cuesta pensar que era persona-, y ahora que soy todo y que tengo la bolsa de gominolas a reventar, quiero que vengas conmigo y comernos unas pocas. Porque fuiste tú, quien iba llenando la bolsa.

lunes, 2 de junio de 2014

Bebe rubia la cerveza.


Las ganas que tengo de irme contigo donde sea no lo sabe nadie. Como tampoco saben cuanto quiero tenerte un día para mi, abrazarte, besarte, picarte y desnudarte.
Lo jodido es que las ganas vienen de hace tiempo, meses y no exagero.



Asique, haz el favor de ser menos orgullosa y déjate llevar, y así ponerme las cosas un poco más fáciles. Que lo sé, que no te gustan las promesas a largo plazo, pero déjame mostrarme que no aguanto estas ganas de no dejarme llevar por miedo de que huyas. 
Que como tú dices: "Ven aquí mi árbol caído. Que vamos a hacernos leña".-

lunes, 19 de mayo de 2014

Hacerme Guerra


Aquí me tienes y me tiendes mi amor.
Que fácil me lo estás poniendo, y como me estás poniendo, cierra ese cielo que son tus piernas.

Quiero hablarte de que nuestros miedos son los que me hacen tener ganas de combatirlos.
Y sigo, porque quiero empaparme de ti cada día que te vea
abrazarte hasta que se junte nuestra piel y sentir cada parte de tu cuerpo junto al mio.

También quería decirte que me da igual lo que piensa la gente,  
que lo que quiero es estar contigo.

Lo extraños es que comentan que somos tóxicos, que ambos hemos sufrido 
y que lo nuestro no es hacer el amor, es hacer la guerra.
Pero que coño sabrán ellos guerra y de amor si no te han tenido tan cerca.



Yo pienso que no hay nada más tóxico que la gente con envidia. 
Ahora ábreme esas piernas que voy a hacerte el amor en esta guerra.

miércoles, 7 de mayo de 2014


Ven, siéntate aquí mi amor y cuéntame todo lo que me asusta de ti.
No escatimes en detalles que luego no quiero que me pille por sorpresa encontrarte escondido detrás de la puerta, no quiero asustarme.

Luego puedes empezar a tocarme la cara, despacio, coge mi pierna y colocarla sobre la tuya, mi dulce chico.

Arráncate y desliza tus dedos por mi mandíbula para luego reposar tus labios junto a los míos, venga mi niño temeroso, que te estoy esperando.

Ahora que cogiste confianza, baja por mi cuello mi chico travieso, y empieza a sanarme las heridas. Lámelas, cúralas, porque siempre me gustó más la saliva que el alcohol 96º.


Ven aquí mi árbol caído, que vamos a hacernos leña.



Porque, que lentos pasan los días sin verte, y como se acumulan mis ganas de verte, junto a tu saliva, supongo. Asique tenme paciencia, que se que sabes que yo se, que igual que yo, nos morimos por salvarnos juntos.


https://www.youtube.com/watch?v=6BU-1ukQ3vo

miércoles, 30 de abril de 2014

"Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos.

Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. 


El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para 
sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. 

Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.

El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta 
administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. 

No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la 

pones tú. 

Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu 
gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la 
mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. 
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán 
más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. 

Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. 
Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. 

Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con 
nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson. 

El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique 
emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al 
principio, alguna reforma en fachada y estructura. 

Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos. 

Dime que intentaremos toda una vida e iré encofrando mis nunca más."

Por Risto Mejide

lunes, 28 de abril de 2014


Yo no quiero a alguien seguro de lo que quiere

yo quiero a alguien seguro de que me quiere

y ya está.





Que nunca deje de dudar, 
y que me tenga claro.


Que me tenga, claro
y que me ame oscura.

jueves, 24 de abril de 2014

Respiro Vida




Antes de subirte a la montaña rusa ya sientes los nervios.
Y ¿qué me dices de esa sensación de la subida? 
Y de repente, zas, la bajada.
¿Conoces esa sensación?
Es una mezcla de nervios, alegría y ganas de que llegue el subidón.


Hace dos días lo volví a recordar.
Era lunes, y que mejor manera de empezar, o terminar, un lunes.

Bendita sensación y bendito tú por provocármela. Bendito tú por provocarme.

Que ganas, que ganas te tengo.
Ver como te escondes cuando ríes, como juegas con las manos cuando te pones nervioso, como te pongo nervioso.

Lo poco que conozco de ti, y la cantidad de tickets que me he comprado para subirme a la montaña rusa.
A tu montaña.



Que sensanción de ganas y que ganas de hacerte sentirlas.








Posiblemente tuya. xx


lunes, 14 de abril de 2014


"Sólo Dios sabe, pero Yo intuyo
que en otra vida fui dos mujeres 
y tuve que matar a esa parte de mi
a la que le dijiste te quiero
antes de volver a decírmelo".


martes, 8 de abril de 2014



Siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.
Llámalo mecanismo de autodefensa o defensa propia.
Llámame xx.
Pero mejor que se den la ostia conmigo a volver para casa con moratones.
No, no. Yo siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.

Y contigo, quiero que me lleves para dejarme llevar.
Creo que te pasa lo mismo.
Quieres que te lleve para dejarte llevar.

Estamos en ese punto.
El punto de seguir siendo tú y yo, o empezar a medio ser nosotros.

Yo estoy acojonada por el deslace,
ya sabes, me acojona tanto que me lleves como dejarme llevar.
Pero siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.

Me llevas y no quiero. No me llevas y quiero que me lleves.
El miedo siempre está tras nosotros, intentando meterse en nuestros cuerpos cuando menos lo esperamos, o cuando más, aún no lo tengo del todo claro.

Ven joder, déjate llevarme.
Y ven, a joder(me) como te(me) gusta.




Siempre he pensado que es más fácil llevarse juntos.



jueves, 27 de marzo de 2014



Las promesas. Las promesas duelen siempre a destiempo. Serían el equivalente a criar un tigre de Bengala. Sabes que al principio es monísimo, tierno, encantador, pero que algún día, sí o sí te arrancará un brazo, una pierna, o cualquier otra extremidad. Y así andamos, cada vez más cojos, más mancos o lo que es peor, con menos extremos que arrancar.

Prometer es mentirle al destino. Prometer es perder por adelantado. Hipotecar lo inexorable. Prorratear lo inexpugnable. Autojoderse en diferido.

lunes, 24 de marzo de 2014



"Ahora el camino es nuevo. 
Una carretera llana y la gente tampoco es igual que antes y yo todavía menos. 
Un espacio vacío que ningún otro sitio llenará nunca. 
Pero es mi espacio vacío y está bien así.
 La ventana, los árboles, el estómago revuelto. 
Aquel asqueroso camino".


Siempre me sirvió de ayuda escribir sobre lo que me ocurría. Escribía, porque al menos algo me ocurría. Tú eras mi ocurrencia. No importa si venías a tiempo o a destiempo, pero venías. Y ahora, ya no me vienes. Y hoy quiero que me ocurras porque te estoy echando de menos.

martes, 18 de marzo de 2014

Sana, sana, culito de rana


Hoy me he dado cuenta, de que en realidad, la que consideraba la mayor de mis rivales, es en realidad una persona que ha pasado por un situación similar a la mía. Más bien yo estoy pasando por una situación similar a la de ella.

Factor común: un hombre (si es que se le puede llamar eso)
La debilidad de toda mujer transformada en los primeros síntomas de amor en cartas, rosa y bombones.

Recuerdo tenerla como una enferma de amor, sabiendo que su cura la tenía yo.
La veía luchar cada día por ella, no importaba nada, ni nadie, sólo él. Su cura.
Y yo, sin darme cuenta, de que en realidad estaba siendo también mi enfermedad.

Recuerdo como cada noche le sonreía y le miraba de una forma diferente. 
Unas veces emanaba resentimiento, otras amor, celos, fuego, desdén, incluso vi reflejarse en ella la pena, pero la mayoría de las veces era pura necesidad.
Y cómo no, si todo drogadicto mira su meta-anfetamina de igual manera.
La cura. La cura.

Recuerdo las veces que lloré por ella, por todo el daño que me suponía que quisiera recuperar su cura.
Y cuántas veces la haría llorar yo a ella por tenerla.
Cuántas, cuántas, cuántas veces ambas.
La misma enfermedad. La misma cura. La misma persona con diferentes personas.
Que al fin y al cabo somos eso. Personas.

Ahora la recuerdo más que nunca, y esta vez sin recelo, me comparo, y yo no se si ella pasaría por los mismo que yo, o yo por lo mismo que ella, pero al final aquí estamos las dos. Tan distintas, pero tan iguales nos hizo la cura. Y en realidad, la cura, sólo acentúa la enfermedad.
Que como me decía mi padre cuando me hacía una herida: "sana, sana, culito de rana, lo que no sanará hoy, SANARÁ MAÑANA". Y es cierto, que si pica es que está curando, y por suerte. ahora más que picar, rasca. 

Y os diré algo, la cura ha producido la enfermedad, y en realidad la cura, no es ni eso.

Enferma, nunca querré tener un trato contigo, pero créeme cuando te digo que estamos mejor sin la cura, pero con cura.

jueves, 27 de febrero de 2014

Cuerda Deshecha



A veces, más veces que menos, me da por pensar que nuestra relación era una mentira. 
Más bien mía, porque tú no estabas en ella.

Pasa el tiempo, o el tiempo pasa en mi, o de mi. Ya no lo se bien.
Cómo una persona de la que estamos locamente enamorados nos ciega tanto...
Quizás por eso. Porque nos vuelve locos enamorados, pero al fin y al cabo LOCOS.
De ahí que pasemos por desapercibidos hechos clave que nos hubiesen llevado por diferentes camino. 
Igual así no nos hubiésemos vuelto locoshubiésemos vuelto loco.

Por eso, pasado un tiempo, o el tiempo pasando en mi, o de mi, donde estoy alejada de ti,
y de tu locura,
Recapacito, pienso, analizo, rabio, enfado, y respiro tranquila, ya no estoy loca.
Y vuelvo.
Me recapacito, me pienso, me analizo, me rabio, me enfado, y me respiro, tranquila, que estoy cuerda.

Esta vez me detengo. Y planeo, por las nubes metida en mi cama, vaya, por mi mente. Pensado la próxima vez que me vuelvas a llorar.
Se lo que tengo que decir, más bien hacer.
¿Hacer? DESHACER. 
Estando loca haría, estando cuerda deshago.
Deshago porque no quiero volver a hacer lo que hacía, loca, pero lo hacía.
Sí, mejor deshago, porque esta vez no me apetece volver a caer, estoy cuerda y sujeta a ella.
Y no me vas a llevar a hacer. No. Ya no. Ahora me deshaces.
Y eso, ahora me gusta.
Ahora no me haces pedacitos, ahora yo te deshago.

Eternamente sin mi y deseándote que no encuentres  a nadie que te haga tan bien como yo. XX







miércoles, 26 de febrero de 2014




"Hay un día, ya verás, un día que es la hostia. Ese día todo es bueno. Ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta y todo lo que te pasa ese día, es todo lo que tú quieres que te pase. Si pones la radio, la música que sale es tu canción favorita. Si vas a la tele ese día, por ejemplo a un concurso, lo ganas todo: el dinero, los viajes, todo. Pasa sólo una vez en la vida, por eso hay que estar muy atenta, no vaya a ser que se te pase.
Es como un desvío. Como cuando vas por la carretera y hay un desvío hacia otro sitio pero a lo mejor vas hablando por el móvil o estás discutiendo o pensando en lo que sea y no te das cuenta y se te pasa, y te jodiste porque no puedes volver atrás. Pues ese día, es lo mismo: un desvío. Y es muy importante porque puedes elegir por dónde va a ir todo, por ese camino que es nuevo o no. Por eso tenemos que estar muy atentas Zule, muy atentas. Porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque estás hablando por el móvil o pensando en otra cosa, sería una mierda. Una mierda completa".





domingo, 12 de enero de 2014




El progreso es un montón de fracasos, 
y puedes sentirte mal porque es triste, 
pero no derrumbarte.