martes, 8 de abril de 2014



Siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.
Llámalo mecanismo de autodefensa o defensa propia.
Llámame xx.
Pero mejor que se den la ostia conmigo a volver para casa con moratones.
No, no. Yo siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.

Y contigo, quiero que me lleves para dejarme llevar.
Creo que te pasa lo mismo.
Quieres que te lleve para dejarte llevar.

Estamos en ese punto.
El punto de seguir siendo tú y yo, o empezar a medio ser nosotros.

Yo estoy acojonada por el deslace,
ya sabes, me acojona tanto que me lleves como dejarme llevar.
Pero siempre he sido de que me lleven a dejarme llevar.

Me llevas y no quiero. No me llevas y quiero que me lleves.
El miedo siempre está tras nosotros, intentando meterse en nuestros cuerpos cuando menos lo esperamos, o cuando más, aún no lo tengo del todo claro.

Ven joder, déjate llevarme.
Y ven, a joder(me) como te(me) gusta.




Siempre he pensado que es más fácil llevarse juntos.



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