Ven, siéntate aquí mi amor y cuéntame todo lo que me asusta de ti.
No escatimes en detalles que luego no quiero que me pille por sorpresa encontrarte escondido detrás de la puerta, no quiero asustarme.
Luego puedes empezar a tocarme la cara, despacio, coge mi pierna y colocarla sobre la tuya, mi dulce chico.
Arráncate y desliza tus dedos por mi mandíbula para luego reposar tus labios junto a los míos, venga mi niño temeroso, que te estoy esperando.
Ahora que cogiste confianza, baja por mi cuello mi chico travieso, y empieza a sanarme las heridas. Lámelas, cúralas, porque siempre me gustó más la saliva que el alcohol 96º.
Ven aquí mi árbol caído, que vamos a hacernos leña.
Porque, que lentos pasan los días sin verte, y como se acumulan mis ganas de verte, junto a tu saliva,
https://www.youtube.com/watch?v=6BU-1ukQ3vo
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