martes, 14 de junio de 2011

Anclaje.



Hace días leí en un artículo sobre cómo podíamos evocar un momento de nuestra vida que nos haga cambiar nuestro estado anímico. Se trata del anclaje.
Consiste en pensar en un momento que nos haya hecho felices, en recordar un momento que nunca quisimos que acabase, relajarnos, cerrar los ojos y revivir ese momento, intensificar esa emoción y pensar que la estamos volviendo a vivir. Después debemos ''anclarlo'' a un gesto, como puede ser tocarnos el corazón, hacer un chasquido con los dedos o, en mi caso, acariciarnos el hombro.
Una vez hecho el anclaje, cuando queramos cambiar nuestro estado anímico, o simplemente recordar aquel momento, solo debemos hacer ese gesto, e inmediatamente sentireis como la emoción recorre cada parte de vuestro cuerpo, y finalmente encontrareis en vuestra cada la sonrisa tonta dibujada.
Parece una tontada, pero es cierto, parece mentira como un dia gris se puede convertir en un día menos gris.
En resumidas cuentas, llamemos al anclaje paracetamol, nos alivia el dolor.

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