Se accionó. Se accionó el botón que pinta una sonrisa en mi cara. Si, ese mismo botón que hace que mis ojos se achinen. Y sí, es aquel botón que olvidé donde lo tenía escondido. Tú aún me preguntas irónicamente donde lo tengo y como lo encontré. Bien, yo te diré que fue él quien me encontró a mi y que en realidad, no es un botón propiamente dicho.

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