viernes, 16 de septiembre de 2011

No te pierdo de vista y ya te echo de menos.

Dos días sin saber de él, tan sólo 48 horas. No pensé que me iba a costar tanto despedirme de él. Añorar su manera de escribir, de expresarse, de sonreír, de todo...
Aún no me he ido y ya le estoy echando de menos. Y si hay algo  por lo que no me quiera ir, es por él.

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