Dos días sin saber de él, tan sólo 48 horas. No pensé que me iba a costar tanto despedirme de él. Añorar su manera de escribir, de expresarse, de sonreír, de todo...
Aún no me he ido y ya le estoy echando de menos. Y si hay algo por lo que no me quiera ir, es por él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario