martes, 20 de septiembre de 2011

Amaina el cielo y saldrá el Sol.

Temporadas en la vida de las personas. Unas temporadas buenas y unas malas. Las buenas apenas se mantienen en el tiempo. Las malas parecen que durán días y días, incluso meses.
Momentos duros, indecisos e impredecibles se dan cuando se aproxima una mala temporada. Parece que todo sale mal, un simple corte de pelo, la nota de una asignatura, la lluvia intermitente en tu ciudad... un sinfin de sucesos que te hacen replantearte las cosas un poco más, te hacen pensar y pensar la misma cosa durante horas, te hace más sensible, te hace darte cuanta de que no sabes por qué, pero te sientes sola.



Cómo, cuándo y dónde termina la mala racha, eso no lo sé. Sólo sé que me conformo con saber que es una mala temporada y que después de la tormenta amaina el cielo y sale el sol, y que por muchos sucesos malas durante esa mala temporada aprendes, aprendes a intentar no volver a cometer errores pasados que te llevaron a esa mala racha. Empieza a creecerte el pelo y te va gustando, te motivas a mejorar la mala nota pasada y la lluvía trajo consigo un jardín verde y lleno de flores.

La vida es, así, como una montaña rusa...pocos son lo momentos que estás en el punto más elevado de ella, demasiados son los metros de descenso, pero detrás de una bajada, hay un impulso de volver a coger el ascenso. Todo sería como un círculo vicioso, pero si la vida no tuviese estas idas y venidas, o estas subidas y bajadas, no habría emociones a flor de piel.

A mala temporada, pronto llega una buena, sin buscarla, ella te busca a ti dibujándote una gran sonrísa en la cara. Vive, y por raro que parezca, disfruta de los buenos y de lo malos momentos que te da la vida, porque serán sorprendentes.

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