Lo que más me ha preocupado siempre han sido tus dudas, no las mías.
¿Eso quiere decir que siempre voy a estar dependiendo de tus dudas?
Es como un círculo vicioso, es decir, las dudas quieren decir que hay que tomar un camino u otro
pero una vez que estés en un camino ¿no dudarás si hiciste bien o no en coger ese y no el otro?
Mires por donde lo mires, siempre tendré la duda.
La duda de contigo o sin ti. De que me hagas daño o de hacérmelo yo sola para evitar que tú me lo hagas.
La duda de dejarme lleva o quedarme en el mismo sitio.
¿Pero por cuánto tiempo aguantaré sentada en el mismo sitio?
Y cuando decida levantarme y andar...¿cual será mi camino?
Soy un mar de dudas, y tus dudas hacen mares de gotas que colman vasos.
Me canso, y me canso, y me canso, pero siempre espero a que tomes decisiones.
¿Por qué?
Quizás porque una vez tomé una y por aquella vez me castigas continuamente.
No soporto el peso de la decisión, aunque una vez tomada a conciencia y deliberadamente
creo que es el mejor de los logros.
Todo pasa decían.
Llegará un momento en el que sepas lo que hacer decían.
Y con el decían me quede sin pensar en lo que yo decía.
Pero prefiero mis dudas a las tuyas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario