¿ Sabes ese momento, cuando sientes que es el principio de final ?
Ahora estoy en ese momento. Y creerme, es díficil saber llevarlo. Es una sensación extraña.
No sabes que hacer, ni que decir, ni como actuar ante esa persona. Tampoco sabes porque estás alargando tanto el final, si el final es un final, no es un comienzo.
Es como en las obras de teatro, hay un inicio, un nudo y un desenlace o final, y cada una de esas partes va a llegar. Las tres tienen duraciones que pueden variar, pero ¿no es un poco injusto que un final sea tan largo?
Estos días parece que estoy bailando un vals interminable con la tristeza.
Es algo inexplicable. Sería algo así como secarte cuando caen gotas de lluvia, o mojarte con los rayos del sol. Más explícito. Es como si te diese miedo a que llegase el final. Da miedo tanto como si quieres que acabe como si no quieres que acabe, porque al fin de cuentas, cuando llega ese final, eres consciente de que no podrás besar más a esa persona, o abrazarla, hablarla, chantajearla, no podrás hacer más todo lo que hacias con ella. Sólo se te pasa por la cabeza que el final dure más.
Y sólo piensas: no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte, no quiero perderte...

No hay comentarios:
Publicar un comentario